viernes, 7 de octubre de 2016

El lago, Las estrellas y Tu







Fui a encontrarte, creyendo soñar.

Sentí que los nervios me matarían; aun así me dejé guiar por mi corazón.

Finalmente te encontré. Después de mil palabras que fueron como cuchillos que partían una y otra vez mi alma, ahí estaba de nuevo en aquel rinconsito tan tuyo y que alguna vez sentí tan mío, arriesgando lo que no podía perder y buscando lo que ya no podía tener.

Abriste la puerta y finalmente te encontré. Mi corazón iba a estallar.

Nos fundimos en un abrazo. Hicimos caso omiso a todo el daño y el dolor que nos habíamos causado, encerrándonos en una burbuja de amor, donde ya nada importaba. Donde no pensábamos, donde solo sentíamos y solo existíamos tu y yo. Donde juntos eramos Dios. Hicimos quedar a los valores y a la moral en ridículo.

Pasamos una tarde hermosa juntos a las orillas de el lago, recordando...
Hablamos de todo y de nada, solo nos contemplamos y nos dimos vida. La noche nos cayó encima y tomamos aquel viejo camino que sólo haría mas largo nuestro regreso.
Te sentaste muy junto a mi dentro de mi camionetita, sentirte cerca me lleno de bienestar, sentir que aun te gusta estar conmigo me hizo mucho bien.

Nos detuvimos. En el cielo había un millón de estrellas observándonos. Ese camino era nuestro, como no detenerme a contemplar al amor de vida bañado por luz de la luna. Como no detenerme a abrazarte y llenarte de besos bajo las estrellas. Como no desear estar con ese ángel que la vida estaba por arrebatarme.

Habíamos bebido bastante, por la necesidad de apagar ese dolor en el pecho que se siente al perder un amor.
Ahí , bajo las estrellas y en medio de la nada; te hice un regalo. Te entregué mi corazón. Lo tomaste en tus manos y los dos lloramos de emoción, de tristeza y por amor.

Se que nuestro amor sigue muy vivo mi reina. Voy a luchar por ti. Si algo me enseñaste tu es a luchar por nuestro amor.

Te sigo amando